Microrrelato

Imagen para Microrrelato minichallenge sesión 7 CampNaNoInsomne2020

¡Buenos días! ¡Cuánto tiempo! Hacía demasiado que no pasaba por aquí (no os imagináis cómo estaba esto de telarañas…) y se debe principalmente a que habrá cambios importantes de los que no pienso revelar nada de momento. No, no insistas, no te voy a decir en qué consiste… Hoy te traigo un microrrelato 😉

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Mi primer relato corto

portada relato corto

Después de años de marear la perdiz por fin he terminado un relato corto como los dioses de la edición y la publicación mandan. He cogido un antiguo ejercicio del Curso de Literatura Fantástica de la Escuela de Escritores y le he dado unas cuantas vueltas. Lo he editado hasta la saciedad, le he hecho una ilustración chula para la portada y lo he maquetado lo mejor que he sabido. Casi 3.000 palabras.

La idea del ejercicio era mostrar a varias princesas en distintos reinos de forma que, por la narración, se pudieran ver las diferencias entre territorios. Pero me empezó a salir este relato y, por una vez, decidí dar rienda suelta a la creatividad en lugar de intentar ceñirme al enunciado. Y creo que salió algo interesante.

La protagonista se llama Alana y la historia comienza in media res en mitad de un banquete en el que se van a dar a conocer a sus pretendientes. Su padre acaba de fallecer y el reino está en una situación inestable: necesitan un rey. Alana tendrá que elegir, ¿o quizá elija su madre por ella?

El relato corto se titula Corona de Hielo y lo he subido a Wattpad y a Me gusta escribir. Pero si no lo quieres leer online, también te lo puedes descargar en varios formatos.

¿Que dónde puedes acceder a esta maravilla de la literatura fantástica? Pues muy fácil: en la nueva sección de la web: Obras.

Espero que lo disfrutes 😉

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Crisis existencial

Arwen durmiendo

Hay momentos en la vida de personas como yo (hay gente que no se come tanto la cabeza y se conforma con lo que tiene) en que de pronto te paras. En mi caso se debe a que lo que hace unos años parecía una pista de despegue hacia un mundo mejor, con más dinero y felicidad, se ha convertido poco a poco en un barrizal que dificulta el movimiento. Es increíble cómo cambian las cosas y lo que hace 10 años eran verdades inmutables («nada puede deprimirme», «el trabajo no afecta ni nunca afectará a mi vida personal») de pronto cambian y te dan de hostias. Con mazas de construcción. Al final la perspectiva laboral se volvió tan mala (porque el sector informático en España es una mierda pinchada en un palo) que me deprimió. Y llega un punto en que ya no puedes más, el barro te llega por la cintura y estás cansado y dolorido (y gordo). Te refugias constantemente en tu arte y escribes y dibujas, pero no puedes escapar de la realidad laboral porque tienes que echar 40 horas a la semana en algo que ya no te motiva.

Estas crisis existenciales son esos momentos en que ya no aguantas más y paras y te replanteas las cosas. Hay quien, para superarlas, se hace un tatuaje, se compra una moto de tipo duro o se agencia un deportivo. Yo, en cambio, soy más introspectivo y lo que busco es una manera de arreglar el problema de base para no tener que volver a lidiar con él dentro de unos años. Quizá la solución genere otros problemas, pero al menos serán nuevos y estaré motivado para enfrentarme a ellos. Espero.

Y, a parte de para buscar soluciones razonables y factibles, ese momento de pausa te sirve para mirar a tu alrededor y ver en qué situación te encuentras. En lo personal, a parte de una serie de palos que no cesa, miras y lo que ves es esto:

Y comprendes que esa es la razón de que no te hayas vuelto loco o te hayan dado ganas de pegarte un tiro. Tienes una familia que te quiere y te espera en casa al llegar a la oficina. Tres perrhijos Bulldog inglés que te arrancan una carcajada cuando menos te lo esperas y una mujer que te roba besos en cualquier momento. Y aunque algunas cosas hayan salido mal sabes que la relación es fuerte y será duradera porque está construida sobre unos pilares duros como vibranium: amor, respeto, comprensión, comunicación. Y aunque cambiarías algunas cosas de tu vida personal (como la casa) tienes claro que no cambiarías la compañía por nada del mundo. Y, en el fondo, ¿no es eso lo que importa?

Es esa comprensión y ese respeto lo que permiten que cada uno dedique tiempo a proyectos personales sin menoscabar la relación, sin que se pierdan esos momentos juntos que tanto nos aportan. Y esos tres perrhijos llenan nuestra vida como quizá no podría hacer nuestro propio hijo biológico. Y caes en la cuenta de que, aunque hayas abandonado ideas caducas sobre el amor romántico y ya no creas en el amor eterno e incondicional, lo que tienes con ella es lo más parecido. Y con eso basta. La quieres con cada fibra, cada átomo, de tu cuerpo; y sabes que es mutuo. Sólo tienes que perderte en esos ojazos oscuros, echar un vistazo a lo que hay al otro lado, para confirmarlo.

Y hoy 30 de noviembre se cumple un año del día en que nos acercamos a un juzgado a firmar que nos queremos. Como si hiciera falta. Pero era necesario porque en esta sociedad que nos ha tocado no les vale con esas miradas de complicidad para poder entregarse en cuidarse el uno al otro en caso de enfermedad. Ellos quieren que firmes un papel para estar seguros de que el amor es de verdad y entonces, sólo entonces, te permiten faltar al trabajo en caso de que ella esté enferma o… algo peor. Así que, aunque no quieres, porque no crees en el matrimonio, vas, y firmas, y te acompaña la familia, y al día siguiente lo celebras con otros pocos familiares y amigos. Porque se hacen sacrificios por la persona a la que amas.

Y yo la amo.

😍❤️

Soy Multipotencial

Llevo años sintiendo una angustia existencial. A mis 36 años pensaba que había pasado por la crisis de finales de los veinte y que ahora estaba acercándome a la crisis de los cuarenta. Miraba a mi alrededor y encontraba con facilidad por todas partes casos de gente triunfando, en mayor o menor medida, en sus respectivos campos. Habían encontrado eso que se les da especialmente bien, lo que les hace brillar y les diferencia de otros. Se les reconoce (o reconocerá) como eruditos en lo suyo, tienen seguidores, fans y gente que les usa como ejemplo.

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Reseñas

Tengo el blog algo abandonado desde que asistí a la charla que dio Gabriella Campbell en la Escuela de Escritores. Entre el mogollón de consejos interesantes que nos dio, uno de ellos fue algo que, de todas formas, ya había leído en su blog: hay que escoger una temática para el blog e intentar ser fiel a ella. Y desde entonces estoy buscando una y, oye, que no me decido.

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